“Un buen propósito…”
Todos los días me repito mi compromiso, con Dios mi Señor y Salvador y conmigo mismo, de vivir y morir en una completa y santa comunión con Èl, haciendo mìa la aseveración de Pablo: “Porque para mì el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21 NVI), porque no se trata de los llamados “propósitos de fin de año” que generalmente son olvidados para el dìa de reyes (o sea 6 dìas después); todos los días pido al Señor me dè la firmeza para mantenerlo y lo ofrezco para su honor y gloria, Aleluya!...
¿A dònde vamos?
“Como todo lo que se elige hacer tiene consecuencias eternas,
será mejor que elijas con sabiduría”. (Rick Warren)
En muchas ocasiones anteriores he ocupado este espacio para comentar acerca de la importancia que para TODOS tiene el vivir con un definido propósito, un propósito que dè sentido a nuestra vida, un propósito que nos apasione a tal grado de llevarnos a superar las muchas dificultades y tropiezos que siempre se nos presentan, un propósito de tal significado que nos motive a perseverar en su búsqueda evitando la salida cómoda de su abandono… “Creer en Dios es comprobar que la vida tiene un sentido” (Ludwig Wittgenstein)… ¿Nos hemos preguntado què sigue al acto religioso en el que hemos recibido a Cristo Jesùs como nuestro Señor y Salvador?, porque en su Palabra se nos dice: “Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios”(Juan 1:11-12 NVI –en otras versiones dice: “les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios”-… Estaremos de acuerdo que nuestra decisión de recibirlo nos da la oportunidad –el privilegio diría yo- de llegar a ser su hijo, es decir, se abre un proceso para establecer una muy personal relaciòn con Dios nuestro Señor, relaciòn que estarà determinada por el grado en el que su Palabra sea vivida por mì, màs allà de tan sòlo escucharla… Yo creo que una de las màs graves tragedias que sufre el mundo es la mediocridad, casi es un denominador común la ausencia de compromiso en todo lo que se hace, incluida la vida espiritual; se exagera aquello de “la ley del mínimo esfuerzo” y en lugar de “salir a tirar”, se “tira a salir”, como dijera el Filòsofo de Gûemez, con “la disculpa” de que se està en la media, es decir, la medida es la mediocridad cuando nuestro punto de comparación debiera ser la excelencia, es decir, Cristo Jesùs. Tomo del escrito anexo de Rick Warren: “La vida cristiana es mucho màs que credos y convicciones; incluye conducta y carácter. Nuestros hechos deben ser congruentes con nuestros credos; y nuestras creencias deben ser respaldadas con una conducta semejante a la de Cristo”… Seguramente eso explica el que haya tantos “cristianos” en derrota: como que con la primera prueba se les cae “el maquillaje” y surgen los rasgos del hombre –o mujer- viejo, es decir, no se ha dado el nacer de nuevo… A este respecto, el Pastor Castelazo, de Chiapas, solìa decir: “cuando algún hermano o hermana menciona que es una nueva criatura en Cristo Jesùs, dan ganas de pedirle que muestre el acta de defunción del hombre –o mujer- anterior”… Como dicen en mi pueblo: “para què tanto brinco, estando el suelo tan parejo”: ¿le crees a Dios o no le crees?, porque no puede haber una fe selectiva de tal manera de que se pueda escoger a conveniencia de cada quien; pretender engañar a Dios es no saber con quièn se està tratando: “Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aún a la distancia me lees el pensamiento… No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda” (Salmo 139:1-2,4 NVI) y creer en Èl y no buscar el camino eterno que nos ofrece, suena fuera de razón –estúpido diría yo-, sólo es explicable para quienes lo han tomado como religión, es decir, algo superficial y hasta de moda o conveniencia, y no como una relación personal, íntima, para lo que se requiere de una completa y santa comunión con Él… “No se angustien. Confíen en Dios y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir a donde yo voy” (Juan 14:1-4 NVI)…Yo sé lo que es creer con los labios y no con una completa entrega y por eso es que puedo decir que es estúpido, porque a su tiempo lo único que hay es el lamento de no poder cambiar lo que ya no es posible y aunque se “vive” porque Dios nuestro Señor no deja de amarnos, falta el gozo en el Espíritu con que su Palabra define al Reino de Dios; lee la historia de El rico y Lázaro en Lucas 16:19-31 para comprobar los riesgos de “hacerle al enzarapado”…
“Aquí entre los seres humanos, está la morada de Dios. Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir… Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que salga vencedor heredará todo esto, y yo seré su Dios y él será mi hijo.” (Apocalípsis 21:3-4,6-7 NVI)
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias porque yo era ciego y ahora veo, gracias por quitarme lo bruto, gracias por darme la oportunidad de llevar tu mensaje de fe, de amor, de esperanza a quienes lo necesiten… Te pido Señor no me permitas envanecerme, no me permitas ni tan siquiera pensar en buscar mi lucimiento personal, hazme consciente de que sòlo tù eres digno de recibir todo honor y toda gloria, porque tù eres el Señor de nuestras vidas, el dueño de nuestras vidas, desde el aire que respiramos, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...
Tijuana, B. C., enero 21 del 2012
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