A mis amigo(a)s cibernautas:
Reflexiones Cristianas
Julio 18, 2011
Una vez, un hombre se dió cuenta que no veía bien, no solo al querer leer, sino al caminar por la calle; las caras de las personas las veía borrosas, a veces, incluso se sentía mareado. Por este motivo decidió ir a un oculista. El médico le recetó un par de anteojos, que por el aumento que tenían, eran bastante pesados. Al poco tiempo de usarlos, la nariz empezó a protestar. -"¡Eh, estos anteojos son muy pesados, me molestan! ¿Y por qué tengo que aguantarlos yo, si funciono bien?" Los ojos le respondieron:- "Ten paciencia, es que no vemos bien y dependemos de tí para que sostengas los lentes".- -"No estoy de acuerdo, arréglenselas como puedan, a mí esto me molesta y no es mi culpa"- volvió a protestar la nariz. -"¡No te quejes tanto, que nosotros también lo sostenemos y no armamos semejante lío!", gritaron las orejas, cansadas de escucharla. Sin embargo, la nariz no hizo caso a las razones ni súplicas de los ojos, y disimuladamente comenzó a corcovear, se movía de abajo para arriba, de un costado al otro, hasta que se movió de tal manera que los anteojos se cayeron al piso. Claro, en ese momento el buen hombre iba caminando y al caerse los anteojos, tropezó y cayó con todo su peso hacia adelante. ...Y, ¿sabes qué se rompió? La nariz.
Lucas 6:31: "Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos."
1 Pedro 3:8-9: "Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.” "
La fábula que hoy se nos da, la comparto con ustedes porque me parece que tiene un mensaje de gran significado: la falta de solidaridad que SIEMPRE tiene lo que algunos llaman el efecto del bumerang, porque termina en contra nuestra… No se necesita de gran preparación para darnos cuenta que es el egoísmo –o sea la falta de solidaridad- lo que mayormente aqueja a nuestro mundo y tampoco para darnos cuenta del tipo de mundo que hemos creado: una selva con la ley del más fuerte, es decir, se nos ha revertido y “ya no sentimos lo duro, sino lo tupido”… Insisto en que la Biblia –la Palabra de Dios- es un Manual de Vida, por encima de las consideraciones con que tradicionalmente se le ha ubicado como un libro religioso y esta reflexión que hoy nos ocupa me da la oportunidad de confirmar mi dicho… ¿cuál es el mandamiento que Dios nos dá?: “toda la ley se resume en un solo mandamiento:”Ama a tu prójimo como a ti mismo” Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros” (Gálatas 5:14-15 NVI)… Pero como es el egoísmo –estar sometidos a las satisfacciones propias y que los demás se las arreglen como puedan- lo que determina nuestras vidas, cuidamos lo propio, sin pensar que con ello ponemos en riesgo hasta el pellejo… Le seguimos dando vueltas –lamentablemente hasta los que nos hacemos llamar cristianos- mientras somos testigos de los rotundos fracasos del socialismo, comunismo, capitalismo y demás ismos inventados por el hombre, tercos en no reconocer que es el CRISTIANISMO, con mayúsculas, lo que nos significa la fórmula de convivencia para esta vida y para la vida eterna: dicen en mi pueblo que “los golpes quitan lo bruto”… ¿tiene sentido seguir golpeándonos?... se los dejo de tarea…
“a los ricos de este mundo, màndales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Màndales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesoraràn para sì un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera” (1 Timoteo 6:17-19 NVI).
Gracias Padre por este nuevo día, gracias por la luz de tu Palabra, gracias porque siempre me has colmado con tu amor y con elamor de quienes me rodean… Te pido Señor que hagas de mí un dador alegre, que el amor, fruto de tu Espíritu Santo sea siempre el rector de mi vida, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amén!.
Tijuana, B. C., julio 18 del 2011
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