Monday, July 25, 2011

“Hoy… no quiero ser un oidor olvidadizo”

A mis amigo(a)s cibernautas:
Julio 24, 2011 
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañàndoos a vosotros mismos… Más el que mira atentamente… no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” Santiago 1:22,25 Hoy no quiero engañarme con solo deleitarme en escuchar la palabra de Dios, siendo solo un oidor. El mundo se encuentra lleno de oidores. Quiero ser un cristiano práctico. Si un sirviente escuchara un mandato y no lo hiciera, el castigo caería sobre él con rapidez. Yo no puedo engañarme creyendo que puedo solo oír lo que Dios me dice y no hacerlo. Las consecuencias pronto las sentiría en mi vida. Muchas personas confunden el placer que obtienen al escuchar la palabra de Dios con el cristianismo y la adoración a Dios. La mente se deleita ante la verdad presentada con claridad, la imaginación se regocija mediante las ilustraciones y los sentimientos se despiertan por sus aplicaciones. Los conocimientos le proporcionan placer a una mente activa. Pero nada tiene más valor que la puesta en práctica de la verdad recibida en el corazón. Hoy no quiero escuchar o leer la escritura como deber, cuya realización se cree que es un servicio religioso. Un deber cumplido fielmente alivia la conciencia y proporciona satisfacción. Difícilmente me doy cuenta del poco valor que tiene esto, a menos que desee de todo corazón hacer al pie de la letra lo que Dios dice que haga. Es en la habitación interior, en la vigilia matutina, donde se debe combatir y superar el engaño de solo ser un oidor. Jesús dijo: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios”. Solo el corazón que se deleita en la ley de Dios y ha tomado la decisión firme de guardarla en todo, recibirá la iluminación divina que revela espiritualmente las doctrinas de Cristo en su origen y poder divinos. En la vida, las ciencias y las artes o los negocios, el único modo de saber verdaderamente es hacer. Si un hombre no puede hacer algo, no lo conocerá a fondo. El único modo de conocer a Dios y probar sus bendiciones es haciendo su voluntad. Esto demuestra si creo en un Dios creado por mis propios sentimientos y mi imaginación o si se trata del Dios vivo y verdadero que rige todas las cosas y obra en todo. Sólo el hacer su voluntad demuestra que la amo, la acepto y me uno a ella. No hay ningún modo posible bajo el cielo de estar unido a Dios más que el aunarse a su voluntad al hacerlo todo. “Señor. Ya no quiero ser solo un oidor. Hoy he meditado seriamente sobre esto y he llegado a la conclusión que la palabra necesita ser práctica para demostrar todo su potencial. No quiero ser un experto mental y un erudito profundo si no he permitido que tu palabra tome vida en mi. Amén.
Dr. Serafín Contreras Galeano. www.serafincontreras.com

Les invito a meditar muy seriamente en la reflexión que hoy nos da el Señor porque considero que toca un asunto medular: los riesgos de confundir lo que debe ser una relación personal con nuestro Señor y Salvador, producto de una comunión completa con Èl y la religiosidad que, como lo hemos repetido –y lo seguiremos repitiendo- en innumerables ocasiones en este espacio, creo es el enemigo màs grande que tiene la Iglesia de Cristo… Es lo que le impide ser una Iglesia actuante, es lo que la ha desprestigiado ante un mundo carente de amor que demanda la satisfacción de sus necesidades espirituales y se le ofrecen “soluciones” materiales que tienen que ver con las apariencias y no con el nacer a una nueva vida en Cristo Jesùs… “No todo el que me dice: ´Señor, Señor`, entrarà en el reino de los cielos, sino sòlo el que hace la voluntad de mi Padre que està en el cielo. Muchos me diràn en aquel dìa: ´Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros? Entonces les dirè claramente: ´Jamàs los conocì. ¡Alèjense de mì, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23 NVI)…  No creo que se trate de que se nos haya olvidado cuàl es el mandamiento a cumplir, sin embargo lo recordamos para todos nosotros: “Maestro, ¿cuàl es el mandamiento màs importante de la ley? –Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente –le respondió Jesùs-. Este es el primero y el màs importante de los mandamientos. El segundo se parece a èste: ´Ama tu prójimo como a tì mismo´De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40 NVI)… Me parece muy claro el que sea el cumplimiento de lo que Dios quiere de nosotros a lo que debemos dedicarnos como Iglesia de Cristo, sin anteponer a la voluntad del Señor el cumplimiento de una serie de reglas y procesos: este mundo carente de amor necesita recibir muestras de AMOR, necesita ser enseñado a AMAR… “El Señor dice: “Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón està lejos de mì. Su adoraciòn no es màs que un mandato enseñado por hombres” (Isaìas 29:13 NVI)… No nos confundamos: ¿trabajamos para el Reino de Dios o para nuestros protagonismos?... se los dejo de tarea…

“Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada” (1 Corintios 13:2 NVI).
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por tu amor tan grande e incondicional para este pobre pecador que no merece ni el aire que respira… Te pido Señor que hagas de mì un dador alegre, que el amor, fruto de tu Espìritu Santo en mi corazón, sea en todo momento la divisa de mi vida, Padre ayuda a tu Iglesia a encontrar el camino del amor, quita de mì todo afán de protagonismo, hazme consciente de que sòlo tù mereces todo honor y toda gloria, porque tù eres nuestro Creador, nuestro Señor y Salvador, el dueño de nuestra vida, desde el aire que respiramos, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!.

Tijuana, B. C., julio 25 del 2011

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