Thursday, July 21, 2011

Esa molesta sensación de insatisfacción

A mis amigo(a)s cibernautas:

¿Alguna vez fue usted a su cocina tratando de encontrar algo que satisficiera su vaga sensación de vacío o descontento? No estaba buscando algo específico, pero sabía que quería satisfacer un anhelo. Lo que eligió probablemente no surtió efecto, porque el vacío no estaba en su estómago sino en su alma.
Ya sea que se trate de comida, profesión, posesiones o relaciones, nuestra alma está tratando siempre de encontrar satisfacción. Pero nada en este mundo, llenará ese vacío. Puesto que fuimos creados para relacionarnos con Dios, el Señor puso en lo profundo de nosotros un anhelo por él. Aunque no la reconozcamos como tal, todos conocemos la sensación de insatisfacción que a veces penetra nuestras almas. Siempre que tratamos de encontrar satisfacción con sustitutos mundanos, lo que viene después es la frustración y el desencanto.
Hay dos menús posibles de los que podemos elegir para llenar nuestras almas vacías. El menú de satanás es amplio y lleno de cosas tentadoras que parecen prometer placer y satisfacción. Entre éstas pueden estar las relaciones interpersonales, la notoriedad, la aceptación, las riquezas o el reconocimiento. A diferencia, el menú de Dios es muy pequeño. De hecho, sólo tiene un "plato": Jesús. Él es el único que puede llenar el vacío.
¿Tras qué cosas anda usted en la vida? ¿Ha encontrado la satisfacción que busca, o hay siempre una vaga sensación de descontento en su alma? Si le da a Jesús un lugar más grande en su vida, y pasa tiempo relajado y concentrado en él, el Señor le satisfará como nada más puede hacerlo.

Esa molesta sensación de insatisfacción con que el autor titula nuestra reflexión de hoy, es lo que los que dicen que dicen que saben llaman “vacíos existenciales”, producto de la confusión por la falta –quizá pérdida- de su identidad, casi siempre por dejarse llevar por el medio en el que “viven”: quizá la expresión no nos guste pero es haberse convertido en marionetas en manos de ese monstruo que es lo que nos rodea… Al no tener claro lo que se es y lo que se quiere llegar a ser, es decir, un propósito que de sentido a su vida, se depende de lo que los demás digan y hagan y el imitarlos se convierte en las satisfacciones momentáneas que a la postre significan problemas mayores que los que se suponía haber resuelto… es “la cruda moral” que se suma a los estragos físicos, es decir, es perder perder… No se necesita ser muy conocedor para comprobarlo con la triste realidad que nos rodea: adictos de todo tipo, nivel socioeconómico y educativo, sexo, edad… esclavos de su cuerpo o de su mente… con algo en común: faltos de espiritualidad, entendida esta no como algo religioso sino como la conciencia del SER… Porque si no me valoro, mis oportunidades de VIVIR –con mayúsculas- en el mundo tan falto de amor como el que hemos construido, se reducen hasta niveles de mera supervivencia… “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mì, como yo en èl, darà mucho fruto; separados de mì no pueden ustedes hacer nada… Si permanecen en mì y mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederà” (Juan 15:5,7 NVI).

“el que beba del agua que yo le darè, no volverá a tener sed jamàs, sino que dentro de èl esa agua se convertirá en un manantial del que brotarà vida eterna” (Juan 4:14 NVI)
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias porque me has revelado tu amor al darme el privilegio de ser un hijo tuyo, gracias porque aunque no lo merezco, me ofreces un camino eterno… Te pido Señor me mantengas en mi propósito, en mi anhelo, de vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, tù en mì, yo en tì, para que seamos uno, como tù eres uno para con el Padre, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...

Tijuana, B. C., julio 20 del 2011

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