A mis amigo(a)s cibernautas:
08 Octubre 2011
Lectura: Salmo 86.
"Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad…" Salmo 86:11
Si no tenemos cuidado, podemos llegar a asemejarnos al hombre que se jactaba de ser un experto arquero. El secreto de su éxito era que, después de lanzar su flecha al costado de un granero, pintaba un blanco alrededor de ella.
Es fácil vivir haciendo lo que queremos y pensando que nuestros caminos e instintos están bien dirigidos, cuando en realidad nuestros tiros al blanco de la vida son totalmente desviados. Proverbios 14:12 dice: «Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte». A veces, puede parecer que está bien buscar venganza, acaparar dinero, procurar placer o gritarles a los que nos gritan. Sin embargo, los métodos de Dios son distintos a los nuestros. Para el Señor, constituyen un blanco perfecto acciones tales como perdonar a quienes nos dañan, dar generosamente a los necesitados, vivir para agradarle a Él en lugar de a nosotros mismos y poner la otra mejilla. Esta debe ser nuestra oración: «Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad» (Salmo 86:11). Luego debemos apuntar a proceder como Él en todo lo que hacemos y decimos. Pero todos necesitamos ayuda para apuntar al blanco correcto. Gracias a Dios, ese blanco ya está dibujado con las pinceladas de la verdad divina revelada en Su Palabra. Cuando apuntemos nuestra vida hacia la Palabra de Dios, descubriremos que Sus caminos dan justo en el blanco… ¡siempre!
Reflexión: Los caminos de Dios son nuestro blanco para la vida.
(“Nuestro Pan Diario”)
En varias ocasiones anteriores hemos hecho aquí alguna referencia a lo que significa el tener un propósito que dè sentido a nuestras vidas, propósito que surge de nuestra conciencia, del área espiritual que es lo que nos distingue de todas las demás especies animales de la creación: ahì està nuestra capacidad de elección, nuestra capacidad para decidir què es lo que queremos ser, como punto de partida para lo que queremos sentir, saber y tener… La tragedia del mundo en que vivimos es que todo el énfasis està en el tener (materialismo) como condicionante de todo lo demás, es por eso que somos testigos de la degradación social que por momentos parece devorarnos, es la causa de lo que a todos los niveles se comenta: la pèrdida de valores y mientras sòlo se hagan algunos esfuerzos por corregir los efectos, sin erradicar las causas, no es sensato esperar resultados diferentes, porque sòlo cambiando el corazón del hombre –y de la mujer-, podrá cambiar nuestra sociedad… No se equivoca quien nos dice: “De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios –dijo Jesùs” (Juan 3:3 NVI); no tengo la menor duda que TODOS sabemos de memoria este versículo, sin embargo, perdonen mi escepticismo, creo que no son tantos quienes lo asimilan en toda su trascendencia, màs allà de su repetición verbal y eso pienso viendo el lastimoso estado en que estamos… Hagamos el ejercicio: ¿què tanto vivo como una nueva criatura en Cristo Jesùs? “si alguno està en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17 NVI); soy un convencido de que el problema tiene sus raíces en la educación, en la formación, de las nuevas generaciones a quienes, lejos de ser enseñadas en el AMOR, que es el mensaje de Jesùs al mundo, son enseñadas a competir y a salir adelante sin importar los medios: ese es el ejemplo que reciben en sus “hogares” donde se lucha hasta por la posesión del control remoto de la televisión… Se me dirà, con razón, que hay que prepararlos, pero eso no està peleado con el AMOR que lejos de debilitarlos los fortalece, no nos confundamos al pensar que quien ama es débil, pregúntenle a Pablo (2 Corintios 13 NVI).
“Yo soy el camino, la verdad y la vida –le contestò Jesùs- Nadie llega al Padre sino por mì. Si ustedes realmente me conocieran, conocerìan también a mi Padre” (Juan 14:6 NVI).
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por rescatarme de las tinieblas en las que arrastrè por tantos años, gracias por hacer de mì una nueva criatura en Cristo Jesùs… Padre, mantenme en mi propósito, yo quiero vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, quiero vivir y morir siendo la nueva criatura que tù has hecho de mì en Cristo Jesùs, pon en mì tanto el querer como el hacer para que en todo momento mi vida sea un reflejo de tu voluntad, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!.
Tijuana, B. C., octubre 10 del 2011
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