Sunday, October 30, 2011

La muerte al yo personal

A mis amigo(a)s cibernautas:
Jesucristo fue obediente hasta la muerte (Filipenses 2.8). Aunque algunos cristianos hoy pueden ser llamados a dar su vida para la gloria de Dios, la mayoría de nosotros no enfrentamos ese martirio. Sin embargo, la muerte que se nos pide no es menos real. Morimos al yo personal.
Los seres humanos queremos que las cosas se hagan a nuestra manera, en nuestro momento, y en nuestros términos. Pero Jesús dijo que cualquiera que quiera seguirlo debe negarse a sí mismo (Mateo 16.24a). Eso cubre, por supuesto, cuestiones obvias como los hábitos pecaminosos y los malos pensamientos. Pero también significa que a veces rechazamos cosas buenas porque llegan en el momento equivocado o no encajan en el plan de Dios.
Para un no creyente, el compromiso de los cristianos de obedecer debe parecer extraño, especialmente cuando las manos vacías escogen llevar una cruz (v. 24b). A veces, seguir al Señor implica sufrimiento. Lo que los no creyentes no pueden ver ni experimentar, es la profunda satisfacción que tenemos los cristianos cuando hacemos lo correcto. Jesús dijo una vez: "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra" (Juan 4.34). Lo que el alimento es para el cuerpo, lo es la obediencia para el alma y el espíritu. Trabajar para Dios nutre, vigoriza, fortalece e ilumina, dándonos más satisfacción que los placeres.
Aunque la autonegación duele, obedecer a Dios produce gozo. Los creyentes que escogen la sumisión a él entienden lo que quiero decir. El contentamiento se encuentra en la cercanía al  Señor, sentir su aprobación, y esperar escuchar: "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! (Mateo 25.21 NVI).

En ocasión de una plàtica que sostenía ante un grupo de padres y madres de familia, se me pidió les recomendara un buen libro sobre la autoestima y mi respuesta fuè: “el libro que tienes contigo, la Biblia, y te voy a decir por què… Dios quiere que sepas que si lo recibes, si crees en su nombre, tendràs el derecho de ser su hijo (Juan 1:12 NVI), siendo su hijo eres su heredero y coheredero con Cristo (Romanos 8:17 NVI), siendo hijo del dueño de TODO, tu herencia es infinita, ¿què te falta? “Si permanecen en mì y mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederà” (Juan 15:7 NVI)… Si esto no eleva tu autoestima es porque no lo crees… y si no lo crees mayormente necesitas de la Biblia, porque Dios es experto en enseñar a los que somos de lento aprendizaje”… Nathaniel Branden cita lo que èl llama “los seis pilares de la autoestima” en su libro del mismo nombre: la pràctica de vivir conscientemente, la pràctica de la aceptación de sì mismo, la pràctica de la responsabilidad de sì mismo, la pràctica de la autoafirmación, la pràctica de vivir con propósito, la pràctica de la integridad personal… todo ello tiene como común denominador el que son rasgos de una personalidad madura, de quien sabe lo que quiere: pues es eso lo que Jesùs nos pide, que dejemos atrás al niño confundido en sus fantasìas que juega al adulto aumentando sus confusiones y lo sigamos para encontrar la verdad “Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:31-32 NVI)… Por supuesto que la libertad tiene como contraparte la responsabilidad… claro que se trata de definirse con todo lo que ello implique… es cierto que como dicen los que dicen que saben no hay crecimiento sin dolor, pero prefieres seguir “disfrutando” la vida vacìa que significa la indefinición, la mediocridad?... “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciarà a uno y amarà al otro, o querrà mucho a uno y despreciarà al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24 NVI), la falta de definición crea la mediocridad como en la que vivimos: “maestros” en la política que a ratos enseñan, ¿què enseñaràn?... “policías” que delinquen y combaten al delito… “casado(a)s” que siguen viviendo como soltero(a)s… te pido que tù sigas la lista, te lo dejo de tarea, yo termino mencionando a los “cristianos” sin amor, en derrota… Todos ellos son dignos de nuestra compasión, porque tener una vida vacìa es vivir en un infierno…

No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra” (Gàlatas 6:7 NVI)
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por levantarme de la inmundicia en la que por tantos años estuve inmerso, gracias porque era ciego y ahora veo, gracias por no desecharme de tu rebaño, gracias porque eres mi Pastor y en tì no me falta nada… Te pido Señor me mantengas en mi propósito: yo quiero vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, quiero vivir y morir compartiendo con los màs necesitados de lo que abundantemente me has proveìdo, quiero dar por gracia lo que por gracia he recibido, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...

Tijuana, B. C., octubre 21 del 2011

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