A mis amigo(a)s cibernautas:
19 Octubre 2011
Lectura: 1 Corintios 2:1-9.
"… cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría" 1 Corintios 2:1
Cuando era niño, aprendí una larga palabra en inglés que me divertía pronunciar: antidisestablishmentarianism. ¡Qué bueno para destrabar la lengua! Hace poco, me ocupé de buscar el significado. El diccionario la define como «la doctrina o posición política que se opone a la separación entre iglesia y estado». La definición es casi tan difícil como la palabra en sí. Ni yo ni mis compañeros de escuela sabíamos qué quería decir, pero usar un término tan impresionante hacía que yo pareciera culto. Cuando el apóstol Pablo enseñaba a otros, no trataba de impresionarlos. En una carta a los corintios, escribió: «… cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría» (1 Corintios 2:1). «Excelencia de palabras» traduce unos términos griegos que significan «palabras que suenan fuerte» o «lenguaje pomposo». Esto implica usar expresiones para exaltar el yo en vez de emplearlas para instruir a los demás. Pablo era un erudito brillante que expuso sobre los temas profundos de Dios que contiene la Escritura. Sin embargo, no utilizó un lenguaje ostentoso para aumentar el reconocimiento personal. A medida que crezcamos en el conocimiento de la Palabra de Dios, sigamos el ejemplo de Pablo y cuidémonos de hacer ostentación de lo que sabemos para parecer cultos. Más bien, utilicemos palabras apropiadas que edifiquen y animen a los demás.
Reflexión: Saber palabras no demuestra sabiduría, sino cómo y cuándo las usamos.
(“Nuestro Pan Diario”)
“Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros” (Juan 15:17 NVI)… “Pero vayan y aprendan lo que significa: `Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios” Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores” (Mateo 9:13 NVI)… “el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos” (Marcos 10:43-44 NVI)… “Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16 NVI)… Hagamos el ejercicio: ¿què entiendo, què significan para mì los versículos antes citados?... ¿estàn conformando el ser y el quehacer de la nueva criatura que Dios ha hecho de mì en Cristo Jesùs?... Porque como dice su Palabra: “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca” (San Lucas 6:45 NVI)… Es de suponer que las palabras empleadas en el nombre de Dios forman parte de la presencia o ausencia del amor, de la humildad, de la misericordia, con que nos debemos dirigir – sin barreras de por medio- a quienes pretendemos se acerquen a Dios nuestro Señor, lo menciono asì porque una lamentable realidad de la Iglesia de Cristo –o sea tù y yo- ha sido y es, el adoptar poses de superioridad por una supuesta sabidurìa, lo que en la mayoría de los casos produce religiosos para la denominación de que se trate y no seguidores de Cristo: los que ya peinamos canas –o ya no tenemos que peinar- recordamos que se predicaba en latìn y no en español… Pablo, con su explicación de còmo se adecuaba a cada situación, nos da toda una cátedra de marketing –orientaciòn a las necesidades del cliente-, lo que me da un argumento màs para considerar que la Biblia es un Manual de Vida que Dios nos da… “no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espìritu” (1 Corintios 2:13 NVI).
“Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras sino de poder”
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por revelarme tu fe que es el sustento de mi vida, gracias por hacer de mì una nueva criatura en Cristo Jesùs… Te pido Señor pongas en mì tanto el querer como el hacer para que yo pueda vivir y morir en tu voluntad, no permitas que me envanezca y pretenda tener un lucimiento personal, sabedor como lo soy que sòlo tù eres digno de recibir todo honor y toda gloria, porque tù eres el Señor de mi vida, el dueño de mi vida, desde el aire que respiro, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...
Tijuana, B. C., octubre 20 del 2011
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