A mis amigo(a)s cibernautas:
Me gusta usar la palabra creyente cuando hablo de los hijos de Dios, ya que ella se refiere específicamente a quienes han creído en Jesucristo como Salvador. Es una población mucho más pequeña que aquellos que se autodenominan cristianos. ¿Pero sabía usted que aun menor es el número de quienes pueden ser llamados legítimamente "seguidores"? éstos son aquellos que obedecen con pasión la voluntad de Cristo en todas las cosas.
¿Es usted un creyente o un seguidor? Confiar en Jesucristo es fundamental, pero es solo el primer paso de la fe. Nuestro objetivo primordial es hacer el largo viaje de la vida siguiendo las pisadas del Señor, honrándole con nuestras acciones y palabras, y creciendo siempre en sabiduría.
La vida de un seguidor está resumida en la frase obediencia total. De hecho, el Señor define como cristianos verdaderos a quienes demuestran su amor por él guardando su Palabra (Juan 14.23). Cuando se trata de obedecer a Dios, hay en realidad solo dos respuestas: "Sí" o "No". Es tentador decir: "Sí, pero" como hicieron algunos discípulos potenciales del Señor Jesús, pero esa es una manera indirecta de decir no (Lucas 9.59). Los seguidores verdaderos siguen siendo fieles al plan del Señor, ya sea fácil o difícil. Y además, lo proclaman tanto en la bendición como en la calamidad, y van incluso a donde él los esté llevando.
Los seguidores verdaderos buscan al Señor, porque saben que la recompensa es una relación más estrecha con él. No esperan únicamente pasar la eternidad con Dios, sino que entienden que la eternidad comienza cuando lo acompañan en la senda recta que él ha puesto delante de ellos.
Autèntico; según el Diccionario Enciclopèdico Salvat: “acreditado de cierto y positivo, por los caracteres o circunstancias que en ello concurren”, me parece que a tal definición pudiera yo agregar: digno de confianza…El ritmo frenètico en el que se da el cambio en nuestros días, suele definirse con la frase: “lo único que permanece, es el cambio”, cambio que suele atribuirse a las exigencias de los avances científicos y tecnològicos en un mundo cada vez màs globalizado y competido, con graves repercusiones en los márgenes de utilidad, por la presión de los costos y la imposibilidad de repercutirlos siempre en los precios… Todo ello es una verdad que en mayor o menor grado todos vivimos, sin embargo, me parece que lo màs grave es que en un afán de mantener y hasta de mejorar el nivel competitivo, se llega, en nombre de la flexibilidad, al atropello de los valores morales y espirituales, incluso al grado de falsificar su propio ser para dar cabida a la simulación, a la apariencia… Es lo que Enrique Rojas llama “el hombre light” (capaz de vivir “al son que le toquen”)… Los seguidores verdaderos de Cristo, no pueden ser comprados “por un plato de machaca”… Es la falta de autenticidad, la falta de integridad, en donde tiene su origen la muy grave carencia de liderazgos confiables que en todos los òrdenes padece el mundo de nuestros días: ¿còmo confiar en quien dice una cosa, escribe otra y hace otra muy distinta a las dos primeras?, como dice Emerson: “lo que haces me hace tanto ruido que no oigo lo que me dices”…
“El que afirma “lo conozco”, pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad. En cambio el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a èl: el que afirma que permanece en èl, debe vivir como èl vivió” (1 Juan 2:4-6 NVI).
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por poner en mì tanto el querer como el hacer para que se cumpla tu santa voluntad, gracias porque conoces mi sentarme y mi levantarme y por ello no me permites ni tan siquiera pensar en engañarte… Te pido Señor me concedas mi mayor anhelo que es vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, siendo la nueva criatura que tù has hecho de mì en Cristo Jesùs, llevando tu mensaje de amor, de fè, de esperanza y compartiendo con los màs necesitados lo que tù me has proveìdo en abundancia a través de los años, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...
Tijuana, B. C., octubre 27 del 2011
No comments:
Post a Comment