Sunday, October 30, 2011

“CUARTO DE SEGURIDAD”

A mis amigo(a)s cibernautas:

20 Octubre 2011
Lectura: Proverbios 18:9-12.

"Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo" Proverbios 18:10 NVI
En algunas casas, los dueños han construido cuartos de seguridad; lugares especiales donde pueden ir para protegerse si alguien entra a robar. En Proverbios 18:10, Salomón le recordó al pueblo de Dios que el Señor era su «cuarto de seguridad» y que podía estar completamente a salvo en Él. En los versículos 10 y 11, describió dos tipos de seguridad adonde la gente puede recurrir: el nombre del Señor y las riquezas. El nombre o carácter de Dios se describe como una «torre inexpugnable». Una ciudad capturada puede refugiarse en una torre fortificada; asimismo, el justo podría correr hacia el Señor y estar a salvo por completo. Por otra parte, los ricos imaginaban que sus bienes eran un lugar importante para estar seguros. Salomón procuró decirles a sus lectores que el dinero puede dar cierta sensación de resguardo, pero que sería un refugio falso que podría llegar a generar pereza, orgullo y destrucción. Sin embargo, las personas humildes que buscan protección plena en el carácter santo e inmutable de Dios hallarán verdadera seguridad. Quizá en tu caso, la riqueza no sea un «cuarto de seguridad», pero podrías tender a recurrir a alguna cosa o a otra persona cuando surgen las dificultades. No obstante, todos necesitamos aprender a someternos diariamente al Señor y encontrar una torre de seguridad en el cuarto protegido de Su nombre.
Reflexión: El nombre del Señor es nuestro cuarto de seguridad.
(“Nuestro Pan Diario”)

Esta es la gran paradoja en la que ha caìdo el llamado mundo globalizado y moderno de nuestros días: presumimos de grandes y asombrosos adelantos tecnológicos, no cabe duda, y al mismo tiempo se ha demeritado el hombre .y la mujer- a niveles de ser esclavo de sus afanes por tener, por encima de su ser, llegando a ser tan pobres que sòlo dinero tienen… La concentración de la riqueza material en unas cuantas manos, polarizando la desigualdad a niveles que ya parecen estar en extremos muy peligrosos, hace que ya estè en entredicho el sistema capitalista que en nombre de las libertades del hombre –su mayormente pregonada “virtud”- nos ha llevado a un libertinaje que permite cualquier tipo de abuso en nombre de una libertad de mercados que ya ha demostrado con creces su inutilidad para equilibrar las llamadas leyes de la oferta y la demanda: todos somos testigos de còmo, en el afán de vender, se crean necesidades que se convierten en un afán de comprar presionando los precios hacia el alza y sin que lo comprado sea para el crecimiento, como ser humano, del adquirente… Dicen los que dicen que saben que cuando la empresa atiende a una necesidad social tiene un legìtimo derecho a su utilidad y que cuando se trata de necesidades creadas para vender, las utilidades tenidas son inmorales, aunque sean legales… “¿De què le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sì mismo” (Lucas 9:25 NVI)… Desde esta perspectiva espiritual, no deja de ser divertido el ver “el sube y baja” de los mercados de valores como reflejo de las zozobras de “los dueños del mundo”… Todo ello sin ninguna relaciòn con la producción de satisfactor alguno, ni con la creación de empleos, es un mundo especulativo donde, por supuesto, también se crean necesidades a la medida de quienes con el dinero en la mano buscan “su cuarto de seguridad”… “los que a hierro matan, a hierro mueren” (Mateo 26:52 NVI)

No acumulen para sì tesoros en la tierra, donde la polilla y el òxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Màs bien, acumulen para sì tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el òxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde estè tu tesoro, allì estarà también tu corazón” (Mateo 6:19-21 NVI).
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias porque nunca has puesto en mì afán alguno de acumular riquezas, gracias porque tu promesa de vida abundante ha sido –y es- una realidad en todas las etapas de mi vida… Te pido Señor me concedas mi mayor anhelo que es vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, siendo la nueva criatura que tù has hecho de mì en Cristo Jesùs, llevando tu mensaje de amor, de fe, de esperanza y compartiendo con los màs necesitados de lo mucho que tu me has dado, y me das, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...

Tijuana, B. C., octubre 24 del 2011

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