A mis amigo(a)s cibernautas:
El Todopoderoso le formó. Él conoce sus capacidades y debilidades, como también todos los detalles de su situación y los resultados potenciales de cualquier decisión que usted pueda tomar.
Su Creador sabe lo que es mejor para su vida. Su plan para usted, motivado por su sabiduría y su amor, se ejecuta con sincronización perfecta. Esta última parte puede ser difícil de aceptar por nosotros, especialmente cuando se trata de esperar.
Pero la paciencia es a menudo parte del plan. En algunas circunstancias de la vida, Dios nos enseña a confiar y a renunciar a nuestro anhelo de gratificación inmediata. Demostramos entrega y humildad ante él cuando nos sometemos a su agenda.
Hay, por supuesto, otra opción. Dios nos dio libre albedrío para aceptar su plan o apartarnos de él. Cuando la vida no sigue el camino deseado, podemos tratar de hacer que las cosas se hagan como queremos, pero esto no funciona. De hecho, siempre lleva al desengaño y a las dificultades, haciendo que perdamos lo que Dios tiene para nuestras vidas. Aunque esta opción es tentadora, los resultados no son deseables.
La Biblia contiene ricas promesas de las que nos podemos apropiar, y Dios cumple siempre su Palabra. Como sus seguidores, debemos creer con fe y esperar con tranquilidad y paciencia (Romanos 12.12). Mientras tanto, escuchemos y obedezcamos.
Acepte cualquier "circunstancia" en la que Dios le tenga en este momento. Si es un tiempo de espera, elija tener paciencia. Andar en la voluntad del Señor nos obliga a seguir siendo sensibles a su voz. Nuestro Padre celestial nos protege de cometer errores cuando estamos dispuestos a escucharle.
Mi querido, muy admirado y muy respetado hermano en Cristo, Fermìn Garcìa Jaime, siempre me cautivò al hablarnos de fe: aunque èl siempre con humildad decía que “sòlo repetía los mismos tres o cuatro versículos”, lo que se nos daba eran sus vivencias porque respiraba y transpiraba su fe, siempre aderezada con sus vibrantes testimonios de su completa comunión con Dios nuestro Señor durante tantos años de trabajar para su Reino… Recuerdo cuando el Grupo –ya muy numeroso- que se congregaba en la Arena tuvo que abandonarla por haber sido comprada por otras gentes para hacer de nuevo negocios de box y esas cosas: ante las múltiples manifestaciones de zozobra y desesperanza de muchos de nosotros, siempre se mantuvo en una actitud llena de la Paz de Dios y nos decía: “No se preocupen, este edificio ya nos ha sido dado por Dios para darle honor y gloria, es sòlo cosa de que se den sus tiempos, el temor, la ansiedad, son ataques del enemigo, del diablo mentiroso que està derrotado en la cruz del calvario, repréndanlo en el nombre de Jesùs”… En el nuevo local el Grupo creció aùn màs y al tiempo, en los tiempos de Dios, se regresò a la Arena… Aleluya!... “asì como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allà sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dè semilla al que siembra y pan al que come, asì es también la palabra que sale de mi boca: no volverá a mì vacìa, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos” (Isaìas 55:10-11NVI).
“el cielo y la tierra pasaràn, pero mis palabras jamàs pasaràn” (Lucas 21:33 NVI).
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por revelarme tu Fe, gracias por tener la paciencia de terminar con mis ansiedades que durante tantos años me llevaron a cometer tantas barbaridades, gracias por no rechazarme… Te pido Señor me concedas el mantenerme firme en mi propósito, en mi anhelo, de vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, hazme consciente Padre mìo de que sòlo tù eres quien tiene el control absoluto de todo lo visible y lo invisible, de todo lo que sucede y deja de suceder, ensèñame a esperar sòlo en tì, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn…
Tijuana, B. C., septiembre 2 del 2011
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