A mis amigo(a)s cibernautas:
"Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (Santiago 1.2) –¡qué declaración tan extraña! ¿Cómo puede eso tener sentido, si las pruebas y el gozo no encajan entre sí? Pero Santiago está presentando la perspectiva divina, no la humana. Hay ciertos beneficios sorprendentes en el sufrimiento que no son fáciles de distinguir por la mayoría de las personas. Ante todo, necesitamos entender que este pasaje no dice que debemos estar felices por el dolor, sino que nos regocijemos por las bendiciones que acompañan al sufrimiento. La frase "tened por" significa "evaluar". Cuando evaluamos las adversidades desde la perspectiva de Dios, podemos regocijarnos por su resultado provechoso, aun cuando nos produzcan dolor. Humanamente hablando, las pruebas duelen; pero desde el punto de vista del Señor, ayudan. Para gozarse en las pruebas, es necesario entender el propósito para el cual Dios las creó. No importa cuál sea el origen de ellas, podemos saber que el Señor quiere usarlas para poner a prueba nuestra fe y producir así paciencia y madurez espiritual. Dios ha ocultado en cada prueba una gema preciosa para mejorar nuestro carácter, pero dependerá de nuestra respuesta el recibirla o no. Quienes desean realmente ser transformados a la imagen de Cristo, pueden regocijarse por los muchos beneficios que acompañan al sufrimiento.
¿Qué me dice de usted? ¿Su hambre de conocer al Señor y de ser transformado por él supera su temor al sufrimiento? Ninguno de nosotros quiere experimentar dolor, pero ya que es una realidad inevitable, ¿por qué no responder de una manera que produzca beneficios eternos?
Estaremos de acuerdo en que quien no ha sufrido, no ha vivido… Y con ello no me refiero meramente a lo que concierne a nuestras necesidades materiales, sino a todo aquello que nos incumbe como criaturas hechas por Dios a su imagen y semejanza: cuerpo, mente y espíritu: porque según dicen los que dicen que saben, desde el vientre empezamos a recibir influencias que nos significan pruebas y gozo y ya no digamos a partir de que salimos a este mundo lleno de situaciones de todo tipo que al enfrentarlas nos significan la oportunidad de crecer, y crecer, siempre duele… Todos tenemos anhelos, propósitos, sueños, o como se les quiera llamar, por los que hemos luchado, por lo que nos hemos esforzado, por lo que hasta hemos sufrido, algo que nos ha costado hasta dolorosas làgrimas, algo que en alguna etapa de nuestra vida fue nuestro gran sueño a realizar: estamos de acuerdo en que al lograrlo nos sentimos como lo máximo de este mundo?... Verdad que no nos cambiaríamos por nadie?... Verdad que no hay mayor satisfacción que el logro tenido con entrega y esfuerzo?... Ese es el lado positivo que tienen las pruebas que Dios nuestro Señor pone en nuestro camino pensando siempre en nuestro bien, porque “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28 NVI)… Por eso John C. Maxwell (“el lado positivo del fracaso”) dice que siempre debe uno aprender de sus errores, de sus fracasos. De cada prueba salimos fortalecidos, enseñados, màs maduros, quizá a ello se deba lo que coloquialmente se dice en referencia a alguien de gran experiencia: “ha sobrevivido a muchas metidas de pata”… El manejo de la dificultad fortalece nuestro espíritu, porque nos acerca màs a Dios nuestro Señor y con ello, lo admitamos o no, crece nuestra fe: “asì como una tormenta puede apagar un pequeño incendio, si el incendio es grande la misma tormenta, en cambio, lo propagarà: de igual forma, una fe débil se debilita aùn màs con desastres y catástrofes, mientras que si la fe està enraizada, se fortalecerà ante lo mismo” (Vìktor E. Frankl, “el hombre en busca del sentido último”)… ¿de cuàntas broncas te la librado Dios nuestro Señor?... ¿cuàntas màs hacen falta para que le creas incondicionalmente?... ¡esa es la tarea!...
“mi justo vivirà por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado” (Hebreos 10:38 NVI)
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias Señor por rebelarme tu fè que es el sustento de mi vida… Te pido Señor perdones mis temores, mis dudas, mi falta de fe, hazme consciente de que al dudar de tì te niego y si te niego blasfemo, ¿quièn soy yo para ponerte en duda cuando todo me has dado, desde el aire que respiro?... ¿què sería de mì si no me hubieras liberado y acompañado siempre como lo has hecho a lo largo de mi vida?, ayùdame Padre en mi mayor anhelo que es el vivir y morir en una completa y santa comunión contigo, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...
Tijuana, B. C., septiembre 19 del 2011
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