A mis amigo(a)s cibernautas:
Agosto 24, 2011
“He aprendido a estar lleno y a tener necesidad. He aprendido a vivir en abundancia y a pasar necesidad” Filipenses 4:12
Hay muchos que saben vivir sin nada pero no han aprendido a vivir en abundancia. Cuando ellos llegan a la cima sus cabezas se marean, y están listos para caer. Muchos deshonran su profesión en la prosperidad y no en la adversidad. Es una cosa peligrosa ser próspero. El crisol de adversidad es un ensayo menos severo para el Cristiano que la abundante olla de prosperidad. Oh, estrechez de alma y que negligencia en las cosas espirituales vienen tan cerca del perdón y las generosidades de Dios! Hoy el apóstol me instruye en el hecho de que él conoció como abundar. Cuando él tuvo mucho él conoció como usarlo. La gracia abundante lo sostuvo en la prosperidad abundante. “En todas las cosas Yo he sido instruido, tanto para estar lleno como para tener hambre.” Es una lección divina para saber cómo estar lleno, los Israelitas estaban llenos una vez, pero mientras la carne estaba aún en su boca, la ira de Dios vino sobre ellos. Abundancia de pan ha traído frecuentemente abundancia de sangre, y ha traído también perversidad de espíritu. Hoy no quiero estar lleno y olvidarme de Dios. De nada sirve estar satisfecho en la tierra, pero sin el contentamiento del cielo. Hoy estoy consciente que es más difícil aprender a estar lleno que aprender còmo tener hambre. Hoy le pido al Señor que me enseñe “còmo estar lleno.” Más sé que él me enseñará a través de las lecciones preciosas de su bondad a saber manejar los momentos buenos que llegan para no permitir que se maree mi corazón. Señor, Gracias por que en ti puedo aprender las lecciones de la dificultad y las lecciones de la bonanza. Sé que para mi naturaleza humana es más difícil aprender a manejar los momentos de abundancia que los momentos de la escasez. Por eso en este día llego ante tu presencia con humildad de corazón. Señor enséñame hoy tus caminos. Amén.
Dr. Serafín Contreras Galeano. www.serafincontreras.com
En nuestra reflexión del dìa de hoy, se nos describe lo que es una muy frecuente realidad de nuestras vidas: los seres humanos, por decirlo asì, “nos volvemos loquitos con un peso en la bolsa”, mismo que nos hace cometer locuras en un desesperado afán por gastarlo a toda costa… Eso se debe a nuestra falta de espiritualidad, a nuestra falta de conciencia, a nuestra falta de Dios y por ello se impone “nuestra carne” y actuamos como animalitos –con perdón de muchos de ellos-, por instinto… Las tarjetas de crédito pueden producir este tipo de efectos diabólicos, porque nos llevan a olvidarnos de Dios: la sensación de riqueza misma que se gasta impulsivamente sin la conciencia de que llegarà el momento de pagarlo, “con intereses bancarios” tèrmino que se emplea erróneamente para dar a entender que no son tan pesados y que la realidad nos enseña que termina siendo una burla por la forma como se calculan… “no me des pobreza ni riquezas sino sòlo el pan de cada dìa. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quièn es el Señor?” Y teniendo poco podría llegar a robar y deshonrar asì el nombre de mi Dios” (Proverbios 30:8-9 NVI)…
“vale màs llorar que reír; pues entristece el rostro, pero le hace bien al corazón” (Eclesiastès 7:3 NVI)
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por tu fidelidad a toda prueba, gracias porque siempre has estado –y estàs- presente para resguardarme en todas las tormentas de mi vida… Te pido Señor me perdones por las veces en que una vez resuelto mi problema me he olvidado de tì, ensèñame Padre a reconocerte en todos mis caminos, tanto en la prosperidad como en la dificultad, no me permitas que por motivo alguno ni tan siquiera piense en alejarme de tì, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...
Tijuana, B. C., agosto 25 del 2011
No comments:
Post a Comment