Monday, September 26, 2011

El consejo de hoy, para nuestro crecimiento personal.

A mis amigo(a)s cibernautas:
Una anécdota para compartir.
El semáforo se puso amarillo justo cuando este hombre iba a cruzar la intersección en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no había podido avanzar a través de la intersección… y para colmo, se le cayó el celular y se le derramó el maquillaje. En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, Le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales:
– “Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía. “Le mandé a bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor cuelga un Rosario, su carro tiene en su bumper un sticker que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’, su tablilla tiene un borde que dice ‘Yo escojo la Vida’, otro sticker que dice ‘Sígueme el Domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperarse, supuse que el auto era robado.”
Esta simpática historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Para ser cristiano no basta con ir a la Iglesia los domingos o  Biblia de vez en cuando, porque el cristianismo es un estilo de vida: el estilo de vida de Jesús… Así que la próxima vez que vayas en el auto, o de compras al supermercado, o te encuentres atendiendo algún cliente, recuerda que el mundo te está mirando y espera ver a Jesús en ti. 
Somos o no Somos !, DTB

ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegarà a tu hogar. Porque èl ordenarà que sus àngeles te cuiden en todos tus caminos” (Salmo 91:10-11 NVI)… Esta anécdota que hoy les comparto me fue enviada por una de ustedes, una de mis hermanas en Cristo a quien amo y considero parte de mi familia, uno de los ángeles que Dios puso a cuidarme cuando me trajo a Tijuana para tener un encuentro con Cristo Jesús, alguien que tuvo la paciencia de hablarme de fe, de presentarme con el Cristo vivo que tenía en su corazón… ¡Dios te bendiga hoy y siempre!...  Hace unos días la invitación fue para que cada uno de los que nos llamamos seguidores de Cristo reflexionemos acerca de lo que estemos haciendo mal a fin de poder explicarnos el porquè tenemos un mundo sin amor, sin Dios… Me parece que esta anécdota nos ilustra acerca de alguno de los aspectos que debemos someter a una rigurosa, objetiva y por ello humilde revisión: nuestras actitudes, nuestras muestras de soberbia, nuestra falta de humildad… Porque tan soberbio es quien pierde su dominio propio ante situaciones como la que se nos narran como quienes son partidarios de considerarse parte de “una casta divina”, con su Biblia bajo el brazo y sin dignarse a “mezclarse con los no salvos”… “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Pero vayan y aprendan lo que significa: ´Misericordia quiero y no sacrificio´ Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores” (Mateo 9:12-13 NVI).

¡Ay de ustedes maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad” (Mateo 23:27-28 NVI).
Gracias Padre por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por los festejos patrios de tus hijos mexicanos, tan necesitados de conocer tu verdad para ser verdaderamente libres… Te pido Señor me hagas consciente de la grave responsabilidad que me significa el llamarme tu pueblo, tu seguidor, ayúdame porque mi mayor anhelo es cumplir con tu mandato de ser luz para el mundo, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo mi Señor y Salvador, amèn!...

Tijuana, B. C., septiembre 15 del 2011

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