A mis amigo(a)s cibernautas:
"Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos". ¿Qué lecciones podemos aprender al reflexionar en los ataques del 11 de septiembre de 2001? Al pensar en cómo respondieron los estadounidenses, recuerdo la extraordinaria abnegación y compasión que demostraron. Muchos bomberos y policías de Nueva York arriesgaron —y sacrificaron— sus vidas en las labores de rescate. En todo el país, la gente trató de ayudar a las víctimas y a sus familiares de cualquier manera posible. Algunos donaron sangre y otros, dinero. Al recordar estos actos altruistas, debemos sentirnos inspirados a demostrar bondad en tiempos de desastres, ya sean naturales o provocados por el hombre, nacionales o locales. Como vimos hace una década, la verdadera compasión no solo trata de comprender el dolor de los demás, sino también proporciona ayuda práctica. A la luz de los recientes desastres que han ocurrido a nivel mundial, pensemos en cómo podemos expresar interés y preocupación por los afectados. Primero, recuerde que tenemos un privilegio maravilloso: la capacidad de tocar a cualquier persona en el mundo por medio de la oración. No importa cuán lejos estén las víctimas, pueden ser consoladas por Dios al él responder a nuestro clamor sincero. Así que, tan pronto como se entere de una tragedia, comience a orar por las víctimas, los rescatistas, y los encargados de manejar la crisis. Deje que el Espíritu Santo le guíe al pedir la protección, la provisión, el consuelo y la conciencia de la presencia de Dios, y de cualquier otra cosa que él considere conveniente (Romanos 8.26). Segundo, las donaciones (de dinero, alimentos, ropa, artículos para el hogar) y muchas clases de ayudas suelen ser de alta prioridad. Es prudente asociarse con organizaciones de ayuda confiables, y preguntar a fuentes de confianza qué se necesita. Las limitaciones para viajar pueden reducir sus opciones, pero en las situaciones locales usted puede expresar su compasión con palabras de consuelo, un cálido abrazo, o simplemente un oído atento. Mediante este tipo de amor, el mundo reconocerá su Luz verdadera: Jesucristo, quien fue ungido para dar buenas nuevas a los abatidos, vendar a los quebrantados de corazón, y a consolar a todos los enlutados (Isaìas 61.1, 2). En este sombrío aniversario, recuerde algunos de los actos de bondad generalizados que hubo después de la tragedia. Que esos recuerdos le motiven a darse cuenta de las necesidades a su alrededor, y a suplirlas con el amor de Cristo. Además, piense en algún desastre en las noticias de este año, y pídale al Espíritu Santo que le revele las maneras de orar por las familias que siguen sufriendo. Su preocupación puede tener un impacto profundo.
Son tantas y tan variadas las necesidades que nos rodean, que no debiera ser necesario el que se nos recuerden las grandes tragedias como medio para sensibilizarnos y recordarnos la oportunidad que TODOS tenemos de cumplir con nuestro deber, como seres humanos y, sobre todo, como seguidores de Cristo: cumplir con su mandamiento “amaos los unos a los otros”… Les comparto lo que sigue: “Unos pocos años después de la Segunda Guerra Mundial un mèdico examinò a una mujer judía que llevaba una pulsera hecha de dientes de niño engastados en oro. “Bonita pulsera”, le dijo el mèdico. “Sì”, respondió la mujer, “este diente era de Miriam, este otro de Esther, y este otro de Samuel…” Mencionò todos los nombres de sus hijas e hijos de acuerdo con su edad. “Nueve hijos”, añadió, “y todos acabaron en la cámara de gas”. Impresionado, el mèdico preguntò: “¿Còmo puede vivir llevando esa pulsera?”. Tranquilamente, la mujer respondió: “Ahora soy la responsable de un orfanato en Israel”. Como ven, se puede sacar un sentido incluso del sufrimiento, y es la verdadera razón por la que la vida continùa, a pesar de todo, teniendo un sentido potencial. Pero ¿quiere esto decir que sea necesario el sufrimiento para hallar un sentido a la vida? No, para nada. Tan sòlo insisto en que existe un sentido a pesar del sufrimiento –no, incluso a través de èl-, teniendo en cuenta que, en algún momento u otro de la vida, nos enfrentamos con un sufrimiento inevitable.” (tomado del libro “El hombre en busca del sentido último” de Viktor E. Frankl, PAIDOS).
“porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesùs para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en pràctica” (Efesios 2:10 NVI).
Gracias Padre, por este nuevo dìa, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por revelarme tu fe, gracias por enseñarme a esperar siempre en tì, gracias por hacerme consciente de mi valor como hijo tuyo, no porque lo merezca sino por tu divina gracia… Te pido Señór que el amor sea siempre la divisa de mi vida, haz de mì Padre, al màs humilde de tus hijos, al màs humilde de tus siervos, quita de mì todo afán protagónico, todo rasgo de soberbia, dame un corazón sensible a las necesidades de TODOS los demás, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amèn!...
Tijuana, B. C., septiembre 13 del 2011
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