Wednesday, September 7, 2011

“Un judío en el refrigerador”

A mis amigo(a)s cibernautas:
Reflexiones Cristianas
Cuenta una historia que hace muchos años un judío trabajaba en una planta empacadora de carne en Noruega. Un día terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; se cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado dentro del refrigerador. Golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar una y otra vez, pero nadie lo escuchaba. La mayoría de los trabajadores se había ido a sus casas, y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta. Llevaba cuatro horas en el refrigerador y se sentía ya al borde de la muerte, sin esperanzas de salvación. De repente y para su inmensa alegría, se abrió la puerta. El guardia de seguridad entró y lo rescató. Después de esto, le preguntaron al guardia a qué se debía el que se le ocurrió abrir ésa puerta si no era parte de su rutina de trabajo?.  Él explicó: llevo trabajando en ésta empresa casi 25 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero él es el único que me saluda en la mañana y se despide de mi en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si yo fuera invisible. Hoy, como cada día, me dijo " hola " a la entrada, pero nunca escuché - "hasta mañana" . Yo espero por ese hola, buenos días, y ése chao o hasta mañana - cada jornada. Sabiendo que todavía no se había despedido de mi, pensé que debía estar en algún lugar del edificio y que algo debió pasarle, por lo que lo busqué y gracias a Dios lo encontré".
"El valor del saludo, por el reconocimiento del otro como persona..."

Por el permanente crecimiento de los niveles de desigualdad del mundo –desigualdad en todos los órdenes-, no necesitamos mucho análisis para llegar a la conclusión de que es un mundo sin amor, y decir sin amor es decir SIN DIOS: en nombre de una modernidad democrática, como fórmula para dejar atrás los regímenes autoritarios, hoy el mensaje que se repite a cada momento es el de las libertades… ¡hasta para abusar –en todos los órdenes- del que se deje!... Y nada se menciona acerca de las responsabilidades que SIEMPRE deben ser la contraparte de toda libertad… Sin Dios porque, como mundo, no hemos querido reconocer que su mandamiento de “amaos los unos a los otros” no es mas que un lineamiento de sentido común que se nos dá en su Manual de Vida –la Biblia-, porque de ello depende el que podamos ejercer las libertades que queremos: cada día son menos los que se van quedando con “todas las fichas” y son más los que ni para comer tienen… ¡cuidado, porque si se acaba “el juego” TODOS vamos a sufrir en serio!... Quise compartirles la reflexión de hoy por la sencillez de su mensaje lo que nos demuestra que el amor al prójimo que nos aconseja nuestro Padre Celestial, no significa tan grandes sacrificios como para sacarle la vuelta, se trata de empezar por tratar a los demás como lo que son: personas dignas de ser tomadas en cuenta, sin que ello dependa de su condición social, racial, económica… “así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12 NVI).

“si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada.”
(1 Corintios 13:2 NVI)
Gracias Padre por este nuevo día, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por tu amor que se manifiesta siempre en mi vida y en la vida de los míos, gracias por rescatarme de la inmundicia en la que me debatía por tantos años y darme el privilegio de hacerme parte de tu mensaje… Te pido Señor que el amor, fruto de tu Espíritu Santo sea siempre la divisa de mi vida, Padre, haz de mí un dador alegre y nunca me permitas que me envanezca a fin de que ni tan siquiera piense en buscar mi lucimiento personal, hazme consciente de que sólo tú eres digno de recibir todo honor y toda gloria, porque tú eres el Señor de mi vida, el dueño de mi vida, desde el aire que respiro, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amén!...
Tijuana, B. C., septiembre 4 del 2011

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