A mis amigo(a)s cibernautas:
19 Agosto 2011
Lectura: 1 Corintios 3:1-17.
"De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo" 1 Corintios 3:1
Mientras miraba algunas tarjetas de cumpleaños en una tienda de regalos, encontré una que me hizo reír. El mensaje decía: «Sólo eres joven una vez, pero puedes ser inmaduro siempre». Esa tarjeta estimuló mi sentido del humor. No tener que crecer posee cierto atractivo, como puede atestiguar todo admirador de Peter Pan.
Sin embargo, todos sabemos que la inmadurez perpetua no es sólo inadecuada, sino también inaceptable. En el caso de los creyentes, es vital que maduremos. Después de nacer de nuevo y de convertirnos en seguidores de Cristo, se espera que dejemos de ser bebés espirituales. Las Escrituras nos desafían a crecer para asemejarnos más al Señor.
Al escribirle a la iglesia en Corinto (una congregación muy problemática), Pablo dijo que las dificultades que atravesaba se debían a la falta de desarrollo espiritual de sus miembros. En 1 Corintios 3:1, señaló: «Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo». ¿Cómo crecemos para dejar de ser bebés espirituales? Pedro insistió: «Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 Pedro 3:18). Esto lo logramos al meditar en la Palabra de Dios y al dedicarnos a la oración (Salmo 119:97-104; Hechos 1:14). Como en el caso de la iglesia de Corintio, tal vez para nosotros también sea hora de crecer.
Reflexión: El crecimiento espiritual se produce cuando se cultiva la fe
(“Nuestro Pan Diario”).
Tal y como sucede con muchas de las cosas de nuestra vida, el “crecer” como cristianos tiene un significado que difiere de cristiano a cristiano: gracias a Dios que nos hizo únicos, irrepetibles o como dicen en mi pueblo “cada cabeza es un mundo”… Si la medida de nuestro crecimiento como cristianos se tiene en la medida de nuestra fe: un cristiano temeroso, es una contradicción, es para mí lo que describe el grado de comunión en que vivimos con Dios nuestro Señor… Si dudamos es porque no le creemos o le creemos a medias, y si no le creemos como para entregarnos por completo en una comunión completa y santa, es porque no le conocemos aunque se presuma de saber de memoria la Biblia, y Él así nos lo dice: “No todo el que me dice: ´Señor, Señor´, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo” (Mateo 7:21 NVI)… Desde luego que nuestra posición ante nuestro Señor es una si no le conocemos por ignorancia y otra muy distinta si se trata de nuestra resistencia a entregarnos a su voluntad por encima de la nuestra: “Si fueran ciegos, no serían culpables, pero como afirman que ven, su pecado permanece” (Juan 9:41 NVI)…
“Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará”
(Mateo 13:12 NVI)
Gracias Padre por este nuevo día, gracias por la luz de tu Palabra, gracias por hacerme una oveja de tu rebaño, gracias porque eres mi Pastor y en ti no me falta nada… Te pido Señor pongas siempre en mí tanto el querer como el hacer para que en todo momento mi vida sea en tu voluntad, no me permitas que en momento alguno deje de reconocerte en todos mis caminos, sabedor como lo soy que eres tú el camino, la verdad y la vida, te lo pido en el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Salvador, amén!...
Tijuana, B. C., agosto 22 del 2011
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